William Blake (Londres, 28 de noviembre de 1757 - Londres, 12 de agosto de 1827) fue un pintor, dibujante, grabador y poeta inglés.
Estudió dibujo e hizo prácticas de grabado con James Basire, antes de
ingresar en la Royal Academy of Art, institución que abandonó en 1780
al no adaptarse a sus métodos de enseñanza. Empezó a trabajar como
grabador, dando pruebas desde el principio de su desbordante
imaginación y de una acusada tendencia hacia lo místico y lo
imaginario. De hecho, toda su obra es sumamente fantasiosa y extraña en
la forma, y está repleta de imágenes y simbolismos difíciles de
interpretar. Existe una estrecha relación entre su creación plástica y
su creación literaria, a través de la cual expresó sus complejos
pensamientos filosóficos, basados en la idea de que el mundo sensible
no es más que una envoltura engañosa de la realidad espiritual. Esta
unidad artistico literaria llegó a su punto culminante a partir de
1787, cuando empezó a poner en práctica un nuevo método de imprimir sus
poemas ilustrados, conocido con el nombre de «impresiones iluminadas»
(en inglés. illuminated printings). Pretendía que en sus libros, al
igual que en los manuscritos medievales, texto e imágenes guardaran una
estrecha relación, por lo que diseñaba personalmente cada una de las
páginas, en las que el texto se escribía a mano y las ilustraciones se
grababan. Con esta técnica realizó al menos cuatro libros, entre los
que destaca El matrimonio del cielo y el infierno. Ninguna de estas
obras tuvo éxito, y se vio obligado a recurrir a la ayuda de algunos
mecenas, como Thomas Butts, y sobre todo el pintor Linell, para el que
ilustró el Libro de Job y la Divina Comedia; las acuarelas para la obra
de Dante, en las que trabajó hasta su muerte, se cuentan entre lo mejor
de su producción. En nuestros días de le considera una de las
personalidades más destacadas del Romanticismo, pero en su época fue un
incomprendido (se le tenía por un excéntrico) y su figura no fue
realmente valorada hasta finales del siglo XIX.